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Villena, 2000. Siempre ajeno a la poesía, incluso estudiando Filología, hasta que tuvo que dar voz a los poemas de Leopoldo María Panero. Pronto entendería que escribir le salvaría. Le dio así una oportunidad a la escritura, a sublimar, a lo grotesco y al perdón, emprendiendo este viaje con su primera obra a los 22 años.
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